MI PRIMER GUIÓN DE CÓMIC: CUADERNO DE BITÁCORA – CAPÍTULO 2: CON EL VIENTO A FAVOR

Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el… bueno, ya sabéis como termina la ‘Canción del pirata’ de Espronceda, ¿pero os habéis preguntado el porqué escribió esa poesía? ¿No, verdad?, normal, yo tampoco y la verdad me importa un rábano, pero me va a servir para hablaros de cómo debe soplar el viento en esta segunda parte de mi odisea comiquera.

¿Sobre qué voy a escribir en mi primer guión de cómic? me pregunté frente a ese ‘ya no tan temido’ papel en blanco del que os hablé en el post anterior. Pues la respuesta es corta y rasa: sobre lo que me da la real gana. Y no, no me estoy poniendo chulito. Cuando os cuente mis motivos exclamaréis al unísono, ¡ahhh, claaaro aaamigo!

En primer lugar, este proyecto no es ningún encargo. Es decir, un servidor, Víctor Camacho, el artista que se encarga de dotar de magia a la historia, y Andreu Zaragoza, colorista y portadista, nos embarcamos en lo que va a ser un tebeo que presentaremos a un concurso nacional. Pero el punto más importante de este viaje es precisamente ese, que viajamos porque nos apetece y por tanto, destino y rumbo solo depende de nosotros.

Metáforas aparte, lo que os quiero decir es que si como yo, decidís empezar en esto, que la primera experiencia al menos sea para hablar de aquello que os gusta a vosotros. ¡Ui!, que en Marvel no va a gustar mi historia de un gato jubilado que juega a la petanca. ¡Ui!, que en Image no va a gustar mi tebeo de un extraterrestre con el superpoder de tocar la flauta con el ojete…

¿Y qué?

Si queremos que nuestro bautizo sea apacible, hagámonos el favor de escribir el tebeo que nos gustaría leer a nosotros. Sed egoístas en ese primer intento y oye, si resulta que la historia gusta a alguien más, ¡bingo!

Otro punto a tener en cuenta para contar con el viento a favor en esta primera travesía es bastante claro, pero a veces hay gente a quien se le olvida. No copiéis, almas cándidas, no lo hagáis. En la carrera de creativo publicitario aprendí algunas chorradas, pero esta se me quedó marcada a fuego; amig@s, está todo inventado. Llevamos ya 7mil años de historia y encontrar una temática sobre la que no se haya hablado, es como pretender afeitarle las patillas a Lobezno y que no nos rebane la cabeza. Imposible.

Pero ojo grumetes, una cosa es copiar, que es lo que nunca debemos hacer y otra bien distinta es meter en una cocktelera todos esos elementos que nos gustan, para intentar sacar algo nuevo. Ese es el procedimiento que todo buen creativo debe seguir.

Ligado a eso, tenemos el punto que os contaba el primer día. Es vital leer, ver pelis, series, curiosear, empaparse de lo que los demás han contado. Solo si tenemos nuestra cocktelera bien llena de cosas, sabremos qué ingredientes podemos probar para sacar una nueva receta.

Precisamente eso fue lo que hice para enfrentarme al primer paso de redactar el argumento principal de mi historia. En mi mezcla tenía a Clint Eastwood, a Blade Runner, Watchmen, Predicador, Spider Jerusalem, Terminator, James Bond, Robin Hood, al Che Guevara, Mikey Mouse… y así hasta un montón de referentes que creí que podrían combinar bien en mi tebeo futurista, en el que un antihéroe, un forajido de la ley forma parte de un grupo de terroristas que pretende aniquilar a los corruptos y políticos que han llevado a la Barcelona del futuro a la involución social.

Por cierto, lo de Mikey Mouse era trola, por si os habéis quedado picuetos al leerlo.

Antes de plegar velas por hoy, recapitulemos. Ya tenemos un personaje principal que nos gusta, una ubicación de espacio y tiempo en el que vamos a sentirnos cómodos escribiendo y una ligera idea de la trama en la que esos elementos van a cobrar vida.

El siguiente paso es pues: hacernos un esquema para evaluar inicio, cuerpo y desenlace de nuestro tebeo. Tenemos pues, que dibujar mentalmente un esqueleto de historia para ver como empezamos a manejar el timón de nuestro navío narrativo. Pero eso amigos, lo veremos en la próxima entrega de… mi primer guion de… ok, ya me callo.

Sin miedo y con el viento a favor.

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