Mi primer guion de cómic: cuaderno de bitácora – Capítulo 1: navegar contra el miedo

 

Buenos días, tardes o noches, dependiendo del momento en que estés leyendo esto. Uno tiene que ser ante todo educado y válgame Kirby que no os saludara debidamente y os agradeciera que me acompañéis en el que va a ser mi primer viaje al corazón del cómic.

Como lo leéis. Soy un grumete, un bisoño, un neófito, un novato, un pipiolo dispuesto a emprender un viaje que siempre he querido hacer. El de escribir mi primer guión de tebeo.

Espero que mi primera experiencia os sirva y como yo, mandéis a tomar viento vuestros fantasmas y os pongáis al timón de ese galeón llamado ‘voluntad’. ¡Elevad el ancla de la desidia, izad las velas de la imaginación, preparad los cañones ortográficos! ¡Vamos que nos vamos!

Hace años, un profesor al que tenía mucho aprecio me dijo: “chaval, hagas lo que hagas, hazlo con pasión. Sino, ¡nanai!”. Vaya, que lo primero que he tenido en cuenta antes de plantarme enfrente de la ‘Página en Blanco’, es asegurarme de que escribir me apasiona, el tebeo me apasiona y los nuevos retos me apasionan. Tres pasiones de gavilanes en uno, ¡oiga!

Esa página en blanco a la que me refiero es sin duda, el primer obstáculo al que cualquier creador de historias tiene que enfrentarse. Si esto fuera un videojuego, el final boss de la primera pantalla seria una enorme página en blanco que te tira bolas de papel arrugadas, el muy cabrón. ¿Cómo debemos enfrentarnos a él, si queremos derrotarlo?

Os voy a dar un consejo: llevad siempre papel y lápiz encima. O si sois unos millenials, pues el bloc de notas del Smartphone de turno sirve igual. Cualquier lugar o momento del día es igual de bueno para que las neuronas de vuestro cerebro se pongan cachondas y piensen en algo que pueda parecerse a un argumento, un personaje, una idea. No os de pereza, y apuntadla. Si dejáis escapar ese momento, puede que esa idea se pierda en el limbo de las tonterías aprovechables.

¡Bien! hemos cazado al vuelo algo que nos parece interesante. Ahora toca hacer un poco de biología narrativa y ver si ese chicle que estamos mascando puede estirarse bien, sin romperse. Es decir, vamos a intentar redactar un argumento, en el que desenvolver esa idea primaria. Como si fuera Hulk, esa pequeña luz que hemos visto, puede transformarse en una luminosa bestia parda, es decir en un argumento con pies y cabeza. Ojo, puede ser que esa idea inicial mute en otra, o puede ser que acabéis arrugando el papel con mala leche y lo lancéis a la basura. Pobre papelito, ¿¡no os da vergüenza!?

En mi caso, después de varios intentos conseguí dar con algo que me pareció interesante. Con esto quiero decir, que no os deis por vencidos. Como los romanos de Astérix & Obélix, por muchas ostias que os de la Diosa de la inspiración, volved a por más. Sed masocas. Solo así cruzaréis el Bifröst que conduce a Midgard.

Un punto importante a tener en cuenta, que espero que cuando lo leáis penséis ‘’eso ya lo hago, tío’’, es el hecho de leer mucho. No hay mejor manera de aprender, que leer a los profesionales. Estructuras, puntos de partida, arquetipos de personaje… el mejor aprendizaje está en vuestras librerías.

Así que, si sois unos inexpertos lectores de cómic, id a una tienda o a una biblioteca y leed a los papás y mamás de este arte. Por favor, no os cerréis nunca a un género. No cometáis el error de leer solo superhéroes, o independiente, europeo, o ‘loquesea’. Explorad en todos los estilos, hasta que encontréis uno en el que os sintáis cómodos para empezar a crear vuestra historia.

En mi caso, escogí un lugar en el que me siento cómodo, narrativamente hablando. El futuro. En mi primer tebeo, la acción se sitúa en una Barcelona futurista. Y escogí un tipo de personaje. Un forajido de la ley, resentido con ese mismo futuro, y cabreado con todo el mundo. Un maldito canalla, vamos. El conocido arquetipo de ‘el antihéroe’. Ese malote al que achucharías, porque en el fondo, tiene corazoncito de algodón. ¡Ains!

Con ese par de premisas, es decir, escenario y protagonista, empecé a redactar un argumento. Pero… como no quiero hacerme pesado, os lo contaré en el segundo capítulo de este telenovela.

Probad ahora vosotros a imaginar quien queréis que sea el portavoz de vuestra imaginación y en qué lugar del mundo o de la historia queréis que esas ideas empiecen a hacerse realidad.

El miedo no escribe guiones. Sed valientes.

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