Fernando Llor: “me encantaría que la gente hablase más de tebeos dentro del sector”

Hacía años que no coincidía con Fernando, es más, como vivo alejado por completo de las redes sociales, ni siquiera sabía que se dedica a escribir cómics. No me extrañó, desde que lo conozco siempre ha estado dándole vueltas a ideas. Unas veces eran acertadas y otras… otras no, pero seguro que todos atesoramos un montón de ideas de mierda en nuestra mochila.

Me lo encontré a principios de mes, me dijo que está feliz porque acaba de salir su último trabajo: El espíritu del Escorpión y está recibiendo un montón de reseñas y valoraciones positivas (como esta y esta). También me contó que tiene una web llamada Escribiendo Cómics que abrió con toda la ilusión del mundo y la va a cerrar con la misma ilusión porque apenas tiene tiempo para mantenerla activa.

Le propuse algo. Desde hace unos meses me dedico a escribir para un periódico digital local en Ourense. Allí no podría hacerle la entrevista que le quería hacer (digamos que es un medio de corte tradicional conservador y la sección de Cultura es… desoladora). Así que se me ocurrió entrevistarle para su propia web. Me miró un poco mal y después accedió.

Le dije que sería una entrevista larga, enfocada en el trabajo que acaba de sacar y en su profesión y con una sola norma: tenía que responder todo con sinceridad. Creo que lo he conseguido.

¿De qué va El espíritu del Escorpión? ¿Cuál es el tema?

Va de la dualidad, de las dos caras de las personas y de cómo a veces nos ponemos una careta durante tanto tiempo que acabamos creyendo que somos esa careta. Y además va del horror, de la muerte y de la esperanza de una mujer que quiere traer vida.

¿Te has puesto muchas caretas?

Muchas, constantemente. A veces con intención y otras de manera automática. Cada vez trato de hacerlo menos, pero hay momentos en los que sigue siendo inevitable si no quiero volverme loco. Creo que nos pasa un poco a todos, hay momentos, situaciones de nuestro día a día que nos resultan incómodos, que nos encantaría largarnos sin más y no seguir participando en ello, pero aguantamos, por lo que sea aguantamos.

¿Has aprendido mucho haciendo este cómic?

Bueno, no sabría calibrar si mucho o poco. Sobre la guerra de Bosnia he aprendido algo, igual que sobre Karadzic y su álter ego, pero en ese sentido tengo la sensación de haberme encontrado más incógnitas que certezas. Todo el tema de la transformación de un criminal en un gurú sanador sigue desconcertándome muchísimo. ¿Qué pasaría si no lo hubiesen descubierto? ¿Seguiría ejerciendo como sanador espiritual? Es increíble.

Creo que lo que más he aprendido es a escribir. Es el primer trabajo en el que me meto en algo que a priori no es “mi terreno” si es que tal cosa existe, dejé más de lado los acontecimientos para que aflorasen más los sentimientos, es un tebeo más de emociones que de eventos y giros dramáticos.

¿Estabas cómodo?

Por momentos, no. Creo que si quieres que una historia tenga emoción tienes que involucrarte emocionalmente con lo que escribes y con todo el proceso y no hay trucos para ello, o lo haces o no lo haces, y cuando sucede hay momentos de incomodidad porque avanzar supone entrar en un estado que te saca de la normalidad.

¿No te estarás flipando un poco?

Jajajajajaja puede ser, puede ser, a veces me pongo un poco intensito, pero vaya, que es lo que siento, cuando intento transmitir una emoción concreta tengo que hacer un esfuerzo muy potente de empatía y a veces se complica el asunto.

¿Por qué escogiste una mujer como protagonista?

Pues no lo pensé demasiado, me salió así. Cuando se me ocurrió utilizar un personaje que estuviese asistiendo a las terapias de Dabic imaginé enseguida a una mujer que quiere ser madre y no puede. Eso me daba pie de nuevo a jugar con la dualidad, esta vez entre la vida y la muerte.

Leí en una entrevista anterior que cambiasteis algunos acontecimientos en favor de la historia ¿sigues creyendo que fue acertado?

Sí, sin duda, a fin de cuentas estamos contando una realidad, pero lo hacemos desde la ficción y para ello utilizamos herramientas propias de la ficción. Eso nos permite mantener la esencia de los acontecimientos reales y, a la vez, hacerlos más narrativos.

¿Temes que aparezca alguien gritando: “eso no ocurrió así”?

No demasiado, sí que me da un poco de pavor recibir palos, asumo las críticas pero no las llevo del todo bien, ya me pasó con Ojos Grises.

¿Ah sí, te dieron palos?

Alguno, sí, me decían que la historia estaba desaprovechada, que hubiese ganado mucho con 20 páginas más y también que era una trama contada mil veces.

¿Te molestó mucho?

En el momento, sí, más que nada porque mucha gente estaba tratando el tebeo con una dosis importante de azúcar, entonces cuando llega el vinagre te deja un poco en shock, pero vamos, entiendo y asumo lo que me decían y en cualquier caso es culpa nuestra.

¿Por qué comentas que fue difícil encontrar editor para El espíritu del Escorpión?

Porque lo fue, la historia es impactante, pero es muy dura y con el estilo de Pablo se hace más dura todavía. Mostramos el dossier en el salón de Barcelona de 2017 a unos siete u ocho editores distintos, ni uno solo coincidió en sus valoraciones con otro. Normalmente, al mover algo, las opiniones suelen ser insulsas o tienden a coincidir bastante, con esto no, cada respuesta era diferente.

¿Por qué crees que Panini se quedó el proyecto?

Pues es una pregunta para Panini jajajajaja, pero vamos, imagino que porque les resultó interesante.

¿Cómo es trabajar con ellos?

Una maravilla desde el punto de vista de un guionista que sabe que va a hacer cambios en la historia durante el proceso. Siempre he tenido libertad total y las recomendaciones que me hicieron fueron para bien.

También lo habéis colocado en Francia, ¿no?

Sí, con una pequeña editorial independiente: Presque Lune. Hicimos una búsqueda bastante exhaustiva de casas en las que podría encajar y era una de nuestras favoritas.

¿Por qué?

Por catálogo, por volumen de trabajo y por el desempeño que va a hacer la editorial por mostrar el libro. No es lo mismo estar en una editorial que cada mes saca 80 novedades que estar en una que tiene que cuidar cada lanzamiento con muchísimo mimo porque con cada libro se está jugando la editorial.

¿Tuvisteis más opciones?

Sí, pero Presque Lune fue más contundente y más directa.

¿Vais a buscar más ediciones?

Sí, pero después del verano, aunque no lo parezca mover proyectos resulta agotador.

En estos días que llevo husmeando por el mundillo del cómic se habla mucho del tema de mover proyectos ¿tan difícil resulta vender algo?

Buf, mucho. Y no solo es complicado por el proceso en si mismo, es porque (al menos en mi caso en el 90 por ciento de las ocasiones) es algo en el que me toca asumir dos roles, uno de negociador directo con el editor y otro de mensajero continuo con el dibujante. Las conversaciones no se realizan a tres bandas, por una parte los editores prefieren hablar con un único interlocutor y, por otro existe una especie de ley universal no escrita que hace que los guionistas asumamos este papel.

De hecho he llegado a ver valoraciones de compañeros en base a su capacidad de mover proyectos. Es como si fuese un plus: “fulanito es muy bueno moviendo proyectos”.

Se te ve resignado.

No, no es eso, de hecho de forma inconsciente es algo que hago siempre y que incluso acabo diciendo: “no te preocupes, ya me encargo yo de moverlo”, pero a veces sí que me gustaría un poco más de participación activa de algún compañero. Hay veces en las que me han llegado a pedir cosas un tanto absurdas o me han trasladado preguntas a editores que fácilmente podrían hacer ellos. Parece que una vez que ejerces de interlocutor ya lo eres para todo y al final acabo haciendo de teléfono estropeado en cuestiones técnicas que no domino.

¿No será que te cargas con demasiada responsabilidad?

Seguro, seguro, si no pretendo quejarme de nadie, solo de mi y de mi manera de hacer las cosas.

¿Has tenido problemas con dibujantes?

Claro, muchos, pero imagino que como en cualquier otro trabajo. Cuando curraba en la escuela de cine había tensiones con compañeros, en la tele igual, pues esto es lo mismo, siempre hay momentos de tensión en los que hay que discutir sobre una parte del proceso o sobre la forma de hacer las cosas.

¿Llegaste a enemistarte con alguno?

Sí, con un par de ellos.

¿Vas a contarme por qué?

Jajajajajajaja vale. Fueron diferencias irreconciliables sobre qué hacer con un proyecto. Me ocurrió algo similar en ambas ocasiones. Uno de ellos quería hacer un crowdfunding en el que pedir unas cantidades muy locas para el nivel que teníamos en aquel momento y además me dijo unas cuantas lindezas en cuanto a la figura del guionista que prefiero no recordar.

El otro hizo un cómic entero con un guion mío que nunca pude ver con una resolución decente porque se negó a enviármelo. Teníamos opiniones muy diferentes sobre el posible futuro del cómic y nos enrocamos tanto en nuestras posiciones que se fue todo al carajo.

Desde fuera da la impresión de que tenéis mucha agitación en vuestro mundillo. Veo a autores lanzándose a la piel de otros autores, tuiteros en combates feroces, grandes estrellas bajando al barro…

Ya, es una mierda. Me encantaría que la gente hablase más de tebeos dentro del sector. Me da la sensación de que hay autores más pendientes de las opiniones de los demás y de sentar cátedra que de ponerse a currar.

Me resulta absurdo, he tenido discusiones con gente del cómic tan surrealistas que nadie las creería. Gente capaz de negar una realidad objetiva con tal de hacerse notar y sumar puntos frente a su comunidad, es delirante.

Te imaginas a un carpintero diciendo: “las puertas que hace fulanito están sobrevaloradas, si las vende es porque tiene un ejército de palmeros y cada vez que hace una puerta les obliga a decir que es la mejor puerta del mundo”. Pues en el cómic pasa. Y ya no es que sea un problema que pase, es que pasa a diario.

No parece muy profesional.

Fíjate, esa es una de las claves, una de las discusiones recurrentes es qué significa ser un profesional del cómic.

¿Y qué es?

Pues lo mismo que en cualquier otra profesión: hacer facturas, pagar cosas con el dinero que supone tu trabajo, darse de alta, regularizar tu situación, constar en algún sitio como profesional artístico.

Creo que poner en facebook que eres un gran profesional, pero luego buscar resquicios en la ley para emitir facturas es peligroso por el mensaje que se da. Pero eso aun puede ser comprensible, lo que ya no comprendo es la facilidad con la que se mete muchísima gente a opinar sin conocimiento de causa.

Pareces molesto.

Lo estoy. Todas estas discusiones de patio de colegio entre autores y gente del medio solo llevan al desprestigio del sector. Cualquiera que lo vea desde fuera verá a un puñado de gente adulta insultándose en redes, recurriendo al mimimimi, al “tú más” y al tratar de desacreditar al otro con mentiras y triquiñuelas dialécticas. Ojalá existiese un debate sano y sosegado, pero la gente entra a saco a imponer su opinión, sin reflexión y sin ninguna empatía.

Pero eso es el mundo ahora, ¿no?

Pues puede ser, pero en un mundillo en el que somos tan pocos es todavía más vergonzante. Todo es convertible en crítica: el trabajo de los demás, su aspecto, su forma de currar, sus opiniones, con quién firma sus proyectos, cuánto va a cobrar por ellos, con quién se junta, con quién se enfada, a quién se folla, todo. Muchas críticas, muy pocas soluciones.

¿Tú tienes alguna solución?

Creo que no, solo una recomendación: si vas a hablar mal del trabajo de alguien hazlo en privado.

No es una cuestión de ser hipócrita, no es un tema de morderse la lengua o no poder expresar lo que se quiera, pero si haces tebeos, no critiques los tebeos de los demás en público.

Se trata de respeto, de saber lo que cuesta llevar adelante cualquier cómic, tenga mayor o menor calidad, son muchas horas de trabajo invertido y puede que a ti no te guste, pero al menos deberías tener la capacidad de valorar que el tiempo invertido por ese autor vale exactamente lo mismo que el tuyo aunque el resultado te parezca espantoso.

Llevamos ya un buen rato con esto, creo que toca ir cerrando ¿algo más que quieras añadir?

No, ya me he quedado a gusto jajajajaja.

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